Porsche Turbo

La conducción de este automóvil necesita un cierto entrenamiento, y la firme decisión de dominar el coche. La tarea es particularmente difícil cuando se conduce en autopista con tiempo lluvioso, todo esto debido a la dirección, que la menor variación del volante provoca una respuesta inmediata en el morro del coche.

El coche gustará a los que comprendan que la torpeza mata más que la velocidad. En este sentido, la rapidez del coche no tiene prácticamente límites, alcanza una velocidad punta de 257 km/h, y, además, tiene el par y el nervio que le proporcionan su enorme motor, sin que se sufra por su relativa inercia. Pero todo esto no es nada en comparación con la seguridad activa del modelo. A 90 o 130 km/h el Turbo era uno de los coches más seguros del momento.

Es cierto que el Turbo era menos es menos confortable que ciertos modelos de turismo de la época, pero su estabilidad, su equilibrio y placidez natural compensan cualquier defecto y, en particular, los reproches que se le puedan hacer en lo que se refiere a su seguridad pasiva. El Turbo fue un coche caro, pero constituyó el anuncio de todo un nuevo estilo para el automóvil.

  • Muy buenas prestaciones
  • Par y elasticidad muy grandes
  • Buena estabilidad en cualquier circunstancia
  • Funcionamiento silencioso
  • Buenos frenos
  • Instrumentación completa
  • Buena visibilidad
  • Aspecto general impresionante
  • Discutible precisión y rapidez de manejo en los cambios
  • Embrague poco resistente
  • Dirección reversible
  • Poco sitio para el equipaje

Motor


Posición: trasero


Cilindros: 6 opuestos y refrigerados por aire


Cilindrada: 2993 c.c.


Compresión: 6,5:1


Inyección: Mecánica de combustible con turbocompresor


Potencia: 260 CV a 5500 r.p.m.


Par máximo: 35 m.kg. a 3000 r.p.m.


Bastidor


Suspensión con barras de torsión y estabilizadores transversales de 18 mm de diámetro.


Frenos de disco refrigerados en las cuatro ruedas y dirección de cremallera.


Carretera (crucero: 120 km/h): 15,5 litros/100km